Manifiesto Día Internacional contra la LGBTIfobia

Hoy, 17 de mayo, conmemoramos el Día Internacional contra la LGBTIfobia. La reivindicación y “celebración” de este año resulta especialmente atípica: no podemos concentrarnos en las calles, y la alegría y el compromiso con el que otros años recordamos los logros conseguidos, hoy se torna en una especial vulnerabilidad por la situación de crisis sanitaria que padecemos a nivel mundial. 

El 2020 será recordado en la historia como el año en el que la pandemia paralizó el mundo, arrebatándonos temporalmente muchas de nuestras libertades, gran parte de nuestros derechos, y un buen número de conquistas sociales que considerábamos a salvaguarda de todo. Por supuesto, en este nefasto 2020 no podemos obviar una pérdida irreversible: la de muchos de nuestros seres queridos (familiares, amistades, compañeras y compañeros que se han quedado en el camino). Sin duda, está siendo un año muy duro y, como tal, será recordado.

En medio de la magnitud y gravedad de esta crisis, se ha sucedido un hecho que, desde colectivos como el nuestro, estamos obligadas a hacer que no pase desapercibido. A saber: el gran brote de LGBTIfobia que se ha producido en todo el mundo en este 2020, otro potente virus que contagia y concentra, al calor de discursos incendiarios y cargados de odio, toda su amenaza sobre el colectivo LGBTI*.

En medio de un contexto social y económico donde el coronavirus lo absorbe todo, no podemos ignorar el tremendo sufrimiento que padecen grandes grupos dentro de nuestro colectivo. Así, por ejemplo, nos encontramos con jóvenes y adolescentes que tienen que sufrir la violencia de familiares que no les aceptan como son. Mujeres trans trabajadoras del sexo que han perdido su única vía de ingresos para sobrevivir. Situaciones éstas extremas, a las que habría que unir el aumento incesante de los despidos, provocado por una crisis económica que, como siempre, se ceba con las más débiles, las que siempre estamos en la primera línea de la vulnerabilidad social. 

Ninguna pandemia o crisis sanitaria puede servir de excusa para que, con mayor o menor permisividad, vuelva a emerger el discurso de rechazo y discriminación hacia las personas LGBTI*, ni para claudicar en relación con los derechos duramente conquistados. No permitiremos que ni un solo delito de odio más quede impune. Por eso, este año, con mayor contundencia y sensibilidad que nunca, decimos alto y claro: ¡No a la LGTBIfobia!

En las mentes de todas nosotras está otra pandemia, la del VIH-SIDA, que tanto nos ha enseñado como comunidad. La súbita irrupción de ese virus nos cambió, nos enseñó a valorar más los lazos que nos unían, a no menospreciar la fuerza que tenemos cuando actuamos coordinadamente. Pero la LGBTIfobia está siempre ahí, al acecho para dañarnos de cualquier forma posible, incluso hasta convertirnos en culpables de una pandemia mundial.

De LGTBfobia sabemos fundamentalmente quienes la sufrimos día a día, y pocas personas la padecen con más intensidad que las mujeres LTB. Mujeres lesbianas que son repudiadas por su familia simplemente por amar; mujeres bisexuales cuya realidad se niega e invisibiliza constantemente; y, sobre todo, mujeres trans obligadas a vivir en los márgenes de una sociedad que las expulsa, les carga de precariedad socioeconómica y les niega su propia identidad.

Por todo ello, por lo que hemos logrado hasta ahora, por lo que nos queda por alcanzar en el futuro, seguiremos luchando en nuestro ámbito de actuación más cercano, contra cualquier rebrote de LGBTIfobia en el Valle de la Orotava que nos intente achantar, que pretenda arrebatarnos nuestra dignidad de ser quienes somos y amar a quienes queremos. Porque fuimos, somos, porque somos, serán. Y recuerda: desde Diversas, seguimos aquí, en el Valle, sin perder nunca el norte: unidas, fuertes y combativas. Porque de esta también saldremos juntas. Frente a la LGBTIfobia, ¡alza tu voz!

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.