FELGTB incide en la importancia de los testigos para combatir el acoso escolar por LGTBIfobia con una nueva campaña.

Con motivo de la vuelta al cole 2020, la Federación Estatal de Lesbianas, Gais, Trans y Bisexuales (FELGTB) presenta una nueva campaña para sensibilizar y luchar contra el acoso escolar por LGTBIfobia. Así, lanza “El colegio de los colores infinitos”, un recurso dirigido tanto a familias como al profesorado que incide en el papel fundamental de quienes presencian episodios de violencia y acoso en el ámbito escolar para erradicarlos.

La pieza, un corto audiovisual de animación, explica también el concepto de expresión de género, y es que, según explica José Luís Ferrándiz, coordinador de Educación de FELGTB, “en muchas ocasiones, las agresiones contra el alumnado no se producen por ser miembros del colectivo LGTBI sino por tener unas características físicas o un comportamiento diferente al socialmente asociado a su género”.

“A una niña de siete años, por ejemplo, no se la agrede porque sea lesbiana, pues ni siquiera habrá descubierto probablemente su orientación sexual, se la agrede por llevar el pelo corto y jugar al fútbol”, aclara. “Así, aunque sea obvio explicarlo, cuando hablamos de educación en diversidad LGTBI en la escuela en edades tempranas, no estamos hablando de educación sexual como tal, sino de formar a los menores en este tipo de conceptos relacionados con el respeto, la convivencia y la diversidad como un valor que enriquece”, asegura Ferrándiz.

Así, el coordinador explica que, “además de la iniciativa actual, a través de la web stopacosoescolar y de nuestro proyecto Escuelas Seguras, en FELGTB ponemos a disposición de familias y docentes distintos recursos gratuitos para trabajar la diversidad tanto en las aulas, como en casa y para saber cómo responder ante agresiones por LGTBIfobia”. 

En esta ocasión, con “El colegio de los colores infinitos”, que ha sido financiada gracias a la colaboración de Microsoft, la Federación hace especial hincapié en la importancia de no obviar este tipo de situaciones cuando se presencian, ni por parte del profesorado, ni por parte del resto de menores. “No debemos normalizar este tipo de comportamientos ni en las aulas, ni en las redes sociales, ya que el acoso en muchos casos no termina cuando el menor sale de clase, sino que continúa a través de otros canales de socialización”, explica el coordinador. 

Y es que, tal y como relata el coordinador de Educación de FELGTB, “para frenar este tipo de violencia es fundamental que la persona acosada sienta que puede respaldarse en el resto de personas con las que convive en el centro educativo, que los insultos, las burlas o incluso las agresiones físicas no son compartidas, ni toleradas, por el resto del alumnado. Por eso, es fundamental que quienes las presencien manifiesten explícitamente su rechazo y su apoyo a la víctima, porque si no, el silencio siempre será interpretado como aceptación por parte de la persona agredida”.  

Asimismo, Ferrándiz insiste en que es muy importante que el profesorado actúe y no lo considere “cosas de niños. “Además, es fundamental que el acoso por LGTBIfobia cuente con protocolos específicos de actuación en los centros educativos porque la diferencia entre este tipo de acoso y cualquier otro es que, hay ocasiones, en las que, si el menor proviene de una familia manifiestamente LGTBIfóbica, éste teme revelar la situación en casa y hacerlo solo puede contribuir a agravar el problema”, asegura.

Según FELGTB, la LGTBIfobia sigue siendo el primer motivo de acoso en las escuelas españolas y según un estudio de la propia entidad presentado en 2019, casi el 60% de las personas trans de entre 16 y 24 años sufrió transfobia en el ámbito escolar. Por este motivo, y como única herramienta para combatir este tipo de situaciones, frecuentes en las aulas, Ferrándiz reivindica “la aprobación urgente de una legislación estatal que garantice la seguridad del alumnado, blinde la educación en diversidad LGTBI y establezca protocolos específicos y unificados en todo el territorio estatal”.

“Actualmente, los derechos de los menores en el ámbito escolar están garantizados o no en función de la comunidad autónoma en la que residan”, recuerda Ferrándiz. Y es que, tal y como recordó FELGTB a través de un informe presentado este mes de septiembre, “aún hay cinco comunidades autónomas, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Castilla La Mancha y La Rioja, además de Ceuta y Melilla, en las que el alumnado LGTBI no tiene sus derechos garantizados a través de una legislación autonómica o estatal”.

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