5 ideas erróneas sobre la salud sexual

  1. La masturbación produce esterilidad, impotencia y anorgasmia

Este mito, ampliamente difundido, carece de fundamento científico. La masturbación es una práctica sexual natural y saludable que permite a las personas conocer y explorar su cuerpo, sus respuestas sexuales y lo que les proporciona placer. No existe evidencia científica que vincule la masturbación con la esterilidad, la impotencia o la incapacidad para alcanzar el orgasmo.

  • El hombre siempre está preparado para una relación sexual

Esta idea perpetúa que los hombres tienen un deseo sexual constante y están siempre listos para el sexo. Sin embargo, al igual que las mujeres o las personas no binarias, los hombres experimentan fluctuaciones en su deseo sexual debido a factores físicos, emocionales y contextuales. La presión de cumplir con este estereotipo puede generar ansiedad y dificultades sexuales, tanto en el tiempo de dura la erección, como en tiempo de eyaculación, por ejemplo.

  • Las relaciones sexuales son sinónimo de coito.

Este mito reduce la sexualidad humana a la penetración vaginal o anal por el pene, de forma que, ignora la diversidad de prácticas sexuales que pueden ser igualmente satisfactorias y placenteras. La sexualidad incluye una amplia gama prácticas, como el sexo oral, la masturbación mutua, el uso de juguetes sexuales etc. Todas ellas válidas y capaces de proporcionar placer y conexión emocional.

  • La sexualidad no es para viejos

Este mito sugiere que el deseo y la actividad sexual disminuyen drásticamente con la edad, lo cual es falso. Aunque el deseo sexual y la función pueden cambiar a lo largo de la vida, muchas personas mayores siguen disfrutando de una vida sexual activa y satisfactoria, gracias a la concepción de que la sexualidad varia durante toda nuestra trayectoria vital.

  • El tamaño del pene sí importa

Este mito sostiene que el tamaño del pene es crucial para el placer sexual. Sin embargo, la satisfacción sexual depende de muchos factores, incluida la intimidad emocional, la comunicación, la exploración de deseos y preferencias sexuales. La mayoría de las zonas erógenas femeninas se encuentran en la entrada de la vagina y no requieren de un pene grande para ser estimuladas.

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