¿Por qué un Orgullo LGBTI*?

El movimiento comenzó el 28 de junio de 1969, en el pub Stonewall Inn, situado en un barrio de Nueva York, cuando un grupo de personas gais, lesbianas y trans, que, cansadas de intimidaciones; alzaron su voz en defensa de su dignidad y de sus derechos. Como respuesta, surgieron de forma espontánea diversas revueltas y manifestaciones, las cuales pretendían protestar contra un sistema que perseguía a toda persona que se encontraba en los márgenes de la sociedad, como el colectivo LGBTI. Estos disturbios, junto con otros hechos que se sucedieron posteriormente, son considerados como las primeras muestras de lucha del colectivo LGBTI en Estados Unidos y en el mundo entero.

De esta forma, el 28 de junio fue declarado una fecha de conmemoración de aquella revuelta, considerada como el catalizador del movimiento activista en defensa de los derechos de lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersex.

Actualmente, en nuestro país las diferentes entidades LGBTI* que conformamos la Federación Estatal LGBTI*, reivindicamos la aprobación de una Ley Estatal LGBTI que legisle en torno a los derechos de las personas lesbianas, gais, bisexuales, trans e intersex, para superar la histórica invisibilidad, la estigmatización y la falta de reconocimiento de derechos que hemos vivido.

Además, son diferentes las comunidades autónomas que, en estas fechas, realizan acciones culturales y reivindicaciones políticas, como hacemos desde Diversas LGBTI* desde el año 2017, con el objetivo de mantener vivo aquel espíritu reivindicativo que persigue el respeto a la diversidad sexual, en la que todas las personas puedan vivir con libertad su orientación sexual e identidad de género.

El Orgullo no pierde el norte

Si bien es cierto que, desde antaño, las calles de Santa Cruz se han llenado de diversidad e igualdad, la necesidad de acercar estos espacios a lugares rurales de la isla fue el motivo por el cual, comenzamos un orgullo que sirviera para no perder el norte, es decir, que tuviera en cuenta la idiosincrasia, al igual que la especificidad de la zona norte de Tenerife y, sobre todo, de su gente.

En este sentido y a través de la concepción de un Orgullo que no deje a nadie atrás, todos los años hemos intentado visibilizar las realidades e intersecciones que viven las personas LGBTI, esto es, por ejemplo, ser migrante, tener VIH, ser racializada, mujer o persona trans, entre otras; a través de manifiestos y actividades socioculturales que promuevan el acercamiento de la sociedad al colectivo LGBTI*.