Hoy, 31 de marzo, Día Internacional de la Visibilidad Trans, es también un día para hablar de salud mental.
Las personas trans siguen enfrentándose a discriminación, violencia y discursos de odio que impactan directamente en su bienestar psicológico. No es la identidad trans lo que genera sufrimiento: es el rechazo social, el estigma y la exclusión.
Por eso, garantizar acceso a una atención psicológica afirmativa, segura y libre de prejuicios no es un lujo, es una necesidad. La salud mental salva vidas, y el acompañamiento profesional puede marcar la diferencia entre el aislamiento y la posibilidad de vivir con dignidad.
En un momento en el que los discursos de odio, amplificados por la extrema derecha, intentan cuestionar la existencia y los derechos de las personas trans, es más importante que nunca defender el respeto, la evidencia científica y los derechos humanos.
La visibilidad no es solo ser vistas:
es vivir sin miedo, con apoyo, con salud y con derechos.



