Hepatitis C, qué sabemos de ella

¿QUÉ ES?

La hepatitis C es una enfermedad viral que causa inflamación y daño al hígado, provocada por el virus de la hepatitis C (VHC). Esta infección puede ser aguda o crónica, y representa un desafío significativo para la salud pública debido a su potencial para causar complicaciones graves como cirrosis y cáncer de hígado.

SÍNTOMAS

La mayoría de las personas infectadas con hepatitis C no presentan síntomas en las etapas iniciales. Cuando aparecen, los síntomas pueden incluir fiebre, fatiga extrema, pérdida de apetito, náuseas, vómitos, dolor abdominal y orina oscura.

La ictericia, que es la coloración amarillenta de la piel y los ojos, también puede ocurrir. En muchos casos, la infección se vuelve crónica sin que el individuo lo sepa hasta que surgen complicaciones graves años después.

TRANSMISIÓN

El virus de la hepatitis C se transmite principalmente a través del contacto con sangre infectada. Las prácticas de inyección inseguras, como compartir agujas para el consumo de drogas, son las vías más comunes de transmisión.

También puede transmitirse a través de procedimientos médicos inseguros, transfusiones de sangre no analizadas y, en menor medida, por vía sexual o de madre a hijo durante el parto. Debido a estas vías de contagio, las personas que se someten a diálisis renal o tienen tatuajes realizados con equipo no esterilizado también están en riesgo.

PREVENCIÓN

El VHC puede ser infeccioso durante días e incluso semanas fuera del organismo, por lo que la infección se puede producir, incluso, con el empleo de objetos con restos de sangre seca pasados unos días del encuentro erótico.

Todo material que contenga rastros de sangre infectada por el VHC es una posible vía de transmisión, como puede ser las hojillas, juguetes sexuales, cepillo de dientes, piercings, agujas, material para esnifar cocaína, etc.

La infección por vía sexual está relacionada sobre todo con prácticas sexuales de penetración anal, principalmente en aquellas con mayor presencia de lesiones (como el fist fucking o fisting o la doble penetración). Igualmente, compartir el lubricante en prácticas de sexo en grupo puede ser otra vía de transmisión, en tanto que puede tener restos de sangre de otras personas.

Se puede reducir el riesgo de infección, si en el encuentro erótico se emplea el preservativo en las penetraciones anales y guantes de látex en la práctica durante el fisting (uno para cada persona).

TRATAMIENTO

El VHC tiene cura, ya sea de forma espontánea (el mismo sistema inmunitario responde con eficacia ante el virus eliminándolo durante los primeros meses de la infección) o gracias a los distintos tratamientos médicos que existen en la actualidad. No existe vacuna preventiva para la Hepatitis C.

Sin embargo, una vez curado, puedes volver a adquirir el virus si se continúan manteniendo prácticas de riesgo. Igualmente, si no se trata la infección, se pueden desarrollar problemas hepáticos e incluso, cáncer de hígado.

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