CONDENAMOS la homofobia reincidente de quien fuera Obispo de Tenerife, Bernardo Álvarez, en cuyas palabras difundidas hoy en exclusiva por El País y laSER vincula la homosexualidad a los abusos sexuales cometidos en la Iglesia, al igual que antes lo hizo con el alcoholismo, la delincuencia o los pecados mortales.
CORREGIMOS sus lamentables palabras para decir que ciertamente la totalidad de los curas que han abusado sexualmente de menores y de quienes los han encubierto en la Iglesia son delincuentes sin escrúpulos, sin ser relevante en ningún caso la orientación sexual de estos desalmados en este contexto de indignidad.
Mostramos toda nuestra solidaridad y apoyo a las víctimas de abusos sexuales en la Iglesia, exigiendo verdad, justicia y reparación del daño. No hay justificación alguna para estos graves delitos cometidos con la complicidad de la institución, las inexistentes provocaciones a las que alude solo son ensoñaciones de quienes son pederastas o encubridores de pederastas.
Hoy con más razón que nunca nos reafirmamos en el Rabo de Gato que le concedimos el pasado año para señalar y rechazar su homofobia reincidente.



