La bifobia es una de las formas más invisibilizadas de discriminación dentro y fuera del colectivo LGBTIQA*.
Las personas bisexuales suelen enfrentarse a una constante invalidación: se cuestiona su orientación, se interpreta como una “fase” o se les exige definirse dentro de categorías más rígidas. Esta presión tiene consecuencias reales.
Según estudios de FELGTBI+, las personas bisexuales presentan mayores niveles de ansiedad y malestar emocional que otros grupos del colectivo, en gran parte debido a esta doble discriminación (tanto en entornos heterosexuales como dentro del propio colectivo).
La invisibilidad también juega un papel clave: muchas personas bisexuales no se sienten representadas ni reconocidas, lo que dificulta la construcción de referentes y espacios seguros.
Nombrar la bifobia es importante para desmontar la idea de que la diversidad afectiva tiene que encajar en categorías cerradas.
La bisexualidad no es indecisión. Es una realidad válida.



