La LGBTIQAfobia es el rechazo, miedo o discriminación hacia las personas del colectivo LGBTIQA+ en su conjunto. No se trata de una única forma de violencia, sino de un sistema que engloba distintas discriminaciones: homofobia, transfobia, bifobia, eneafobia, plumofobia y otras.
Hablar de LGBTIQA*fobia es entender que estas violencias no ocurren de forma aislada, sino que están conectadas y responden a una misma raíz: el rechazo a la diversidad afectiva, sexual y de género.
En España, según datos del Ministerio del Interior, los delitos de odio por orientación sexual e identidad de género se mantienen entre los más numerosos dentro de esta categoría año tras año. Sin embargo, muchas agresiones no llegan a denunciarse, lo que indica que el problema es aún mayor.
Además, informes de FELGTBI+ señalan que una parte significativa de las personas LGBTI+ ha sufrido discriminación en ámbitos como la educación, el empleo o la sanidad.
La LGBTIQA*fobia también se manifiesta en lo cotidiano:
en bromas, silencios, invisibilización, falta de referentes o comentarios que cuestionan identidades y relaciones.
No siempre es explícita, pero sí constante.
Nombrarla es importante porque permite entender que no son hechos aislados, sino una realidad social que sigue afectando a miles de personas.
No es una opinión: es discriminación.
Combatir la LGBTIQA*fobia es construir una sociedad más justa.



