La depresión afecta en el mundo alrededor de 121 millones de personas (OMS), que tiene un impacto totalmente relevante en la esfera biopsicosocial, provocando un gran malestar en las relaciones interpersonales, sociales, laborales y en otras áreas importantes del funcionamiento global de la persona que la sufre.
Una de cada cinco personas sufrirá una cuadro depresivo a lo largo de su vida, y dependiendo de las diversas intersecciones de cada una, esta probabilidad podrá aumentar. Por esta razón es importante tener claros cuáles son los factores que influirán, tanto de manera positiva como de manera negativa en la salud mental de la población. En concreto, la población LGTBI*, que abarca un 14% de la población entre 18 y 74 años en España (‘LGBT Pride 2023. A 30-Country Ipsos Global Advisor Survey’), al menos un 55,4% afirma haber sufrido depresión a lo largo de su vida.
¿Cuáles son los factores de riesgo de cara a sufrir depresión?
La mayoría de las interseccionalidades que atraviesan a una persona pueden ser tanto factores de riesgo como factores de protección frente a sufrir depresión. Dentro de los factores de riesgo nos podemos encontrar con el género,antecedentes familiares, pérdidas y duelos cronificados, circunstancias vitales, enfermedades físicas y/o crónicas, abuso de sustancias estupefacientes, como el alcohol y las drogas,determinados medicamentos, etc. Dentro de los factores de protección encontramos la capacidad para afrontar situaciones de estrés y buena gestión de la ansiedad, buen autoconcepto y autoestima, buena gestión emocional y flexibilidad cognitiva, tener una red social y/o familiar estable de apoyo, gozar de buena salud física, tener objetivos vitales, etc.
¿Cómo podemos prevenir la depresión?
Es importante para prevenir cualquier problema de salud mental y en especial la depresión, poder hablar sobre nuestras preocupaciones, sobre nuestras emociones y cómo las diferentes situaciones de la vida nos pueden afectar sin auto-invalidarnos y hacerlo en espacios que reconozcamos como seguros y libre de juicios, que pueden ser nuestres amigues, familiares, parejas, etc., mantener una buena higiene del sueño y cuidar nuestra salud física, evitar el consumo de alcohol y drogas, practicar actividades saludables, que fomenten nuestra curiosidad, tener herramientas cognitivas y de relajación efectivas que nos ayuden a fomentar el pensamiento positivo y rebajen nuestros niveles de estrés y ansiedad diarios, y acudir a profesiones de la salud mental no solo en momentos de crisis, también en momentos de calma donde podamos trabajar y fomentar los factores de protección que más tienen que ver con las emociones, la autopercepción, etc.



