Cuando realicemos una historia clínica no demos por hecho la identidad de género de la persona. Si tenemos que llamar a la persona para que entre a nuestra consulta o el nombre que aparece en la base de datos es diferente al que la persona manifiesta, preguntemos, ¿cómo quieres que te llame?
Es importante tener en cuenta la identidad de las personas trans a la hora de establecer medidas de prevención frente a las ITS. De esta forma, si nos encontramos ante una mujer trans, recordemos que podría emplear preservativos para su pene, mientras que, si nos encontramos ante un chico trans, puede que utilice preservativos vaginales o cualquier otro método de barrera.
En relación con las mujeres, es importante tener en cuesta los siguientes apartados cuando entran a nuestra consulta:
- Realizar una valoración de sus practicas sexuales teniendo en cuenta la realidad cultural de la persona, esto es, que en muchas ocasiones no vienen para los métodos anticonceptivos, sino la información que le permita el autocuidado de su salud sexual y reproductiva.
- Muchas veces, sus prácticas sexuales son mediante juguetes como los arneses o las propias manos, por lo que la información relativa a la prevención debe ir enfocada al empleo de método de barrera, como el preservativo en estos juguetes o la higiene de mano.
En el caso de las prácticas sexuales, es importante ponernos las gafas de la diversidad y tener en cuenta la orientación sexual de la persona. Es cierto que estos temas suelen ser complejos de abordar, pero basta con preguntar “¿Tienes relaciones sexuales con chicas, con chicos o con ambos?”. En este sentido, puede ser interesante recomendar el uso de lubricante para los hombres que tienen sexo con hombres (HSH), porque permitirá que tengan un sexo más placentero y sin tanto riesgo de hemorroides.
El trabajo en red es fundamental para mejorar la atención del paciente, por lo que, si notamos que la persona necesita apoyo de profesionales especializados en cuestiones LGBTI*, sugiramos que acudan a las entidades.



