El acoso escolar no siempre es visible. No siempre son golpes, a veces es una risa en voz baja, un insulto disfrazado de broma o el silencio de quienes miran y no intervienen.
En clase, muchas personas LGBTIQA* siguen siendo señaladas, cuestionadas o excluidas por su orientación sexual, su identidad de género o su expresión, no hace falta ser una persona LGBTIQA* para sufrirlo: basta con no encajar en lo que la sociedad ha considerado “normal”.
Un pendiente, una prenda, una expresión, una opinión, tener pluma…
El acoso LGBTIQAfóbico
Adopta muchas formas, insultos, burlas, rumores, aislamiento e incluso agresiones físicas. Conductas que, repetidas en el tiempo, generan miedo, inseguridad y soledad. Sus consecuencias van más allá del momento: afecta a la autoestima, al bienestar emocional y al desarrollo personal, hace que muchas personas crezcan sintiendo que tienen que esconder quiénes son para estar seguras.
El acoso escolar no es una etapa, no es algo menor, es una forma de violencia que necesita ser nombrada y frenada.
Las aulas deben ser espacios seguros para todas las personas, espacios donde la diversidad no sea motivo de señalamiento, sino parte de la convivencia.
En Diversas tenemos a tu disposición
.ess: espacio para tu salud mental y prevención de la LGBTIQA*fobia en las aulas.
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